El gobierno federal ha anunciado un plan integral para atender a los migrantes mexicanos que sean deportados desde Estados Unidos, en respuesta a las advertencias de deportaciones masivas por parte de la administración de Donald Trump.
Este plan incluye la entrega de una tarjeta denominada Bienestar Paisano, que proporcionará $2000 a cada migrante al llegar a México, independientemente de si cumplen o no con los requisitos para acceder a programas sociales.
Además, se les garantizará acceso a servicios de salud a través del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), transporte a sus lugares de origen, y acceso a comunicaciones telefónicas.
El gobierno ha trabajado en coordinación con 20 secretarías y los gobiernos de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, así como con entidades con alta migración como Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Puebla, Michoacán, Guanajuato, Estado de México, Sinaloa y Jalisco.
Asimismo, se están llevando a cabo reuniones con el Consejo Coordinador Empresarial para facilitar la empleabilidad de los migrantes.
La presidenta ha señalado la importancia de mantener la aplicación CBP One, que ha dejado de funcionar, para facilitar el acceso de los migrantes a servicios desde sus países de origen o el sur de México.
Este plan busca mitigar el impacto de posibles deportaciones masivas y garantizar el bienestar de los migrantes que regresen a México.

